sábado, septiembre 24, 2011

Poesía Zen


Hace poco recuperé un libro que en algún tiempo pasado sustraje, sin mala intención, de la biblioteca de mi padre. Una verdadero tesoro.

En el momento que la descubrí, la amé. La poesía Zen crea algo en mí que ninguna otra.

Es precisión. El trazo de las palabras, una imagen, sensación.

El acto de estar. Una forma poética que requiere toda la atención.

...

No tomo tus palabras
simplemente como palabras.
Estoy alejado de eso.

Escucho
lo que te hace decirlas-
lo que ellas quieren ser-
escucho.

...

El viento sopla fuerte
entre los pinos
hacia el comienzo
de un pasado
sin fin

escucha:
ya has oído todo.

...


Poesía de Shinkichi Takahashi; soy y no soy la que te lee.

miércoles, septiembre 21, 2011

Llorar...

Estoy triste... tan triste que lloro sin sentido.

No sé por qué lloro, ni por qué estoy triste.

Sólo sé que es posible.

Llorar esperando que lo que no se entiende escurra,
que moje la noche, humedezca el viento y ya no regrese.

Llorar porque está en la naturaleza.

Y la naturaleza se desborda.

Llorar porque es sano, preciso
como la risa del loco.

Llorar porque está en las manos
que tallan los ojos.

Porque las lágrimas trazan caminos
y limpian espejos.

Llorar porque tiene voz el llanto
e ideas la tristeza.

Llorar porque hace falta la lluvia,
cuando acaba la música
y la calle está oscura,
llena de escombros.
Es la memoria, o tal vez no,
un truco o una apuesta;
llorar porque mañana se olvida
que llorando nace la alegría.

domingo, septiembre 11, 2011

Espero que se convierta en cuento...

El vampiro cerró los labios alrededor de la mano inerte devorando las últimas gotas de sangre. Su piel casi traslúcida contrastaba contra el color moreno que hace sólo unas horas había volado con la música. Le agradaban las noches en que enredaba a una inadvertida mujer y la llevaba a la orilla del río a conocer la muerte. Se levantó dejando caer el cuerpo al suelo húmedo, miró la luna que colgaba sobre la ciudad sintiendo la sangre joven llenar cada rincón de su pútrido cuerpo. Pensó en otros como él, mirando la luna en alguna calle perdida y deseó encontrarlos, además de la sangre éste pensamiento lo mantenía alerta. En un mundo tan corrupto era imposible que él fuera el único representante de su odiosa especie. ¿Dónde estaban los otros? El sonido de una sirena lo sacó de trance, miró el cadáver de la joven y sintió asco, odiaba su debilidad y su muerte humana. También, aunque no lo admitiera, deseaba el descanso que ese cuerpo seco significaba. Como otras noches, tiró lo que quedaba de su víctima a la oscuridad del agua y se alejó en busca de algún edificio abandonado que lo refugiara de la luz y la vida...

domingo, septiembre 04, 2011

Quiero

En las dulces líneas de tu boca miro el paisaje de tu memoria.
Recostada en el perfil de tus cabellos absorbo el aroma de tu historia.
Me deslizo en los terrenos de tu piel siguiendo los caminos,
descubriendo, aprendiendo.

Eres quien te ha traído a mí.


Quiero saber de ti.