Así es, mientras suena Riverside en esta noche lluviosa me dispongo a escribir en este blog que tiene forma de diario que oculta las más tenues de mis voces y al final, yo moriré y las palabras seguirán flotando en la infinita web.
Sea pues, hoy fue un día hermoso. Tan nublado y lleno de sucesos. Debo empezar contándole a mi blog uno de mis secretos, todo parece indicar que mi parte más completa está enamorada y eso hace que todos los días tengan un sabor que es mezcla de vainilla con canela y un poco de licor que deleita todos los poros de mi piel.
Y, curiosamente y contrario a lo que yo pensaba, me siento más fuerte y mucho más llena de perspectiva. Llamémosle ilusión... pero, ¿no es acaso ilusión la vida misma? Tal vez, es un poco de lo que le dice Cypher al agente Smith al encontrarse con el suculento bistec: "Sé que este bistec no existe, sé que cuando me lo introduzco en la boca es la Matrix que le dice a mi cerebro que es bueno y jugoso... ¿Sabes? Después de años desenchufado me dado cuenta de una cosa: la ignorancia es felicidad."
¿A qué iba con esto? Oh sí, a que en este momento pruebo del delicioso bocado que me había negado por años y que, más allá de querer o no comprender, prefiero quedarme con el sabor y el jugo e ignorar por completo las dudas y sugerencias que otras partes de mi cerebro tienden a recalcar. Por otro lado, puede que eso a lo que temí tanto, sea el impulso que tanto buscaba. Porque entre otras cosas, mis búsquedas siempre van hacia el ser una mejor yo. Es decir, todos los días he de procurar construirme. Nada ni nadie me construye y de todo soy parte, al final del día y antes de cerrar los ojos, soy yo la que decide que se queda y que se va. O hasta, en que me quedo y que reniego. Y hoy, me quedo contigo.
¿Y por qué comenté eso? Ah sí, porque he andado descubriendo que me gusta lo que soy cuando soy con él. Es curioso. Mi fortaleza aumenta mientras la tristeza se diluye en un charco de absurdos. Y veo hacia la banqueta y pienso, en serio... ¿eran míos esos miedos? Entonces hundo las botas en el charco y me da risa su poca profundidad y sigo el camino sin mirar atrás.
Mirar atrás puede ser gran pérdida de tiempo. Claro, también puede ser uno de los más grandes maestros. Qué mejor que evaluar la sarta de estupideces ya hechas con la firme certeza de no volver a cometerlas. Se puede, oh sí, se puede y todo depende, como siempre, de la perspectiva.
Riverside, qué buena banda. Compleja y progresiva. Qué buenos conceptos para vivir. Deja lo sencillo para los conejos, que no se compliquen la existencia los perros pero nosotros, tan imperfectos, hagamos nudos de esta vida, llenémosla de secretos, busquemos los más recónditos puntos del placer, contrariemos a los dioses y no nos cansemos, día tras día, de demostrar nuestra colorida y caótica humanidad.
¡Sí! Abracémos el miedo de no saber del mañana. ¡Sí! Hagámos de la muerte nuestra aliada. Nuestra única certeza, nuestra hermana. ¿Qué por qué la muerte? Fácil, porque el más grande miedo es también el más grande impulso...
Algo más. Superar un miedo es transformación. Y transformarse, mutar es uno de nuestros grandes derechos. Elegir, cambiar, increíble privilegio que muy pocos solemos explotar. Me transfiguro en tus brazos y con el sabor que olvido en tus labios comienzo a caminar hacia lo que venga...
El otro día leí una frase que no puedo olvidar:
El monje antes de la iluminación, corta la leña y acarrea agua;
el monje después de la iluminación, corta leña y acarrea agua.

