jueves, marzo 31, 2011

Confesión

Lo único que me provoca cierto miedo es la muerte. Y, siendo franca, el que se le tiene a la muerte es un miedo absurdo.

domingo, marzo 27, 2011

Tarde de domingo y Pink Floyd

Quedarse mirando como termina un día con Pink Floyd de soundtrack siempre será una de mis delicias preferidas...

Y hablando de favoritos, otro de mis rituales cotidianos es el que involucra un buen café. A mí gusto tiene que ser oscuro y amargo, que al beberlo se sienta el peso en la lengua y se llene la nariz de un aroma fuerte.

Hoy caminé al café Emir por un latte. Unas cuadras mientras sonaba Coming back to life y en el cielo se iluminaban unas nubes blancas y naranjas. La ciudad con una tarde de tranquilo domingo, personas paseando perros y viceversa, el puesto de hamburguesas que enciende sus luces, el metrobús con pocos pasajeros deslizándose sobre Cuauhtémoc, mi camiseta gris comprada en The Wall, el hombre que se me queda mirando y los niños que comen conos de helado. Una tarde perfecta para llegar hasta el mostrador y pagar 26 pesos por un café grande. Volver a casa con la noche encima mientras suena High Hopes. Acariciar a Opeth y lanzar por la ventana una mirada de amo esa música.

Café y Pink Floyd, dos ingredientes básicos en algunos de mis rituales más queridos.

martes, marzo 22, 2011

Estos días...

¿Cómo no amar ese cansancio mezclado con dolor físico que te recuerda lo mucho que puedes divertirte en un fin de semana?

Es más...

... más allá de mi adultismo, que te recuerda lo mucho que puedes divertirte y ya.

Cómo no amar ese momento de la noche en que decides que ya te retiras a cama mientras las bocinas dejan escapar Shine On You Crazy Diamond... y el último cigarro del día se quema suave...

Remember when you were young,
you shone like the sun...

En serio... cómo no amar estos días, todos; con sus abismos y sus cimas, sus olores y sus mezclas, sus brincos y su música, con Maiden y mi hermano, con dolor en las piernas y golpes en el cuerpo, con sabor a tacos de Hidalgo y un vaso con tres hielos y coca, con recuerdos y frenesí, con... me muero de sueño.

miércoles, marzo 16, 2011

Me espera un fin de semana de poca madre...

Todo empieza con que pedí el viernes en la chamba porque mi carnal viene desde Guadalajara para encontrarnos con Iron Maiden. Y se pone mejor porque sé que el Foro Sol estará a reventar de pura banda y que el concierto y el metal, serán memorables.

Ese será el viernes.

El sábado seguro pasearé con mi carnal por el centro o a lo mejor quiere ir al Chopo o no sé, es su día. Seguramente buscaré una excusa para divertirnos haciendo algo estúpido, como sólo los hermanos Jácome sabemos. Igual hasta me lo llevo de paseo nocturno o lo invito al cine, o aún mejor... a comer tacos.

El domingo será de hueva hasta la hora de llevarlo a la terminal... abrazarlo y llorar un poco. Siempre lloro cuando se regresa a Gdl., nomás no le digan. Va a pensar que su hermana mayor es una sentimental y yo no podría vivir con, snif...

Una vez que mi hermano esté de regreso, encontraré a mis amiguitas para ir a perder el equilibrio con Emir Kusturika & The No Smoching Orchestra. Eso será cansancio y diversión al por mayor. Ya nos vi.

Y el lunes... el lunes no se trabaja y pues... a ver qué se me ocurre para el lunes.

Un fin de semana épico, oh sí. Que bueno, últimamente mis fines de semana han tenido un saborcito inolvidable de lo más delicioso... oh, sí.

lunes, marzo 14, 2011

....

A veces sólo hace falta estirar la mano para encontrar en un rayo de luna el nombre que el sol nos hace olvidar.

viernes, marzo 11, 2011

Mini reflexión de viernes.

Noche de viernes, otra vez. Estoy en casa echando la chela, fumando el cigarro y escuchando a Runnig Wild. Relajada, mucho. Feliz, bastante. La semana termina bien.

Y entonces, me pongo a pensar en las facetas de la gente. Es decir, todos mostramos caras diferentes. Nadie nos conoce esa lado oscuro que muchas veces, es el que le dicta el camino a nuestras acciones. Un lado que, tal vez, empezamos a construir en nuestra infancia y que ha ido creciendo a la par que nuestro cuerpo pero manteniéndose oculto a las miradas, apareciendo sólo en momentos muy específicos. Con la gente y la luz adecuada.

Yo aprecio mi oscuridad y jamás hablaré de ella. La respeto porque me construye en mucho, me da alas y sobre todo, me hace única. Por fuera puedo intentar parecer lo que todos parecemos. Sí, tal vez con un poco más de maquillaje, algo de ropa rota o unas mentadas de madre colgando curiosas de mi cabello pero... sólo yo sé qué tan profundo es el abismo que me separa de otros. Segura estoy de que también tienes tu muy peculiar "dark side"...

Señor, señorita no sea egoísta y aliméntelo.

martes, marzo 08, 2011

Volver a caminar I


Tomó entre sus manos el pedazo de pasado, arrugado y roto de las esquinas, para extenderlo sobre la mesa. Dirigió la luz blanca sobre aquella imagen desenterrada con lágrimas y dolores de cuerpo. La miró, una y otra vez. La estudió unos segundos para darse cuenta de que no la reconoce. Ella ya no es ella. Y ese dolor, ya no es suyo.

Del centro del pecho le nace una flama que lo quema. En ruedas de humo aquél recuerdo se consume para desaparecer.

Ella.

Extiende la mano al bolso y saca una roca vieja, así hasta que no quede objeto ni idea que lamentar.

Ella, con un bolso sin peso, podrá volver a caminar.

domingo, marzo 06, 2011

De noche


Tranquila es la noche que me arropa,
suspiros de esquinas oscuras.

Mi cuerpo liviano a ella se entrega,
bienvenida oscuridad.

Quiero hundir mi mente en su negrura,
bañar las dudas,
abandonar toda seguridad.

Envuelta en su abrazo,
nada me puede ver.
Protegida en su incertidumbre,
soy libre, de nuevo,
como la primera vez.


miércoles, marzo 02, 2011

A veces la vida...

...te pone en medio del remolino y sientes como mil corrientes arrastran tus cabellos hacia las esquinas del universo. Como el agua y los vientos toman tus emociones y las mezclan, las hacen bullir, flotar y llegar al fondo. A veces, te ves a ti mismo sumido en el lodo, mirando hacia arriba el cielo que permanece sobre el peso del agua. Y sólo te quedas ahí, con los ojos abiertos mientras el aire se acaba. Pero hay movimiento y te devuelve a la superficie sin saber si estás vivo o si algo de ti se ha quedado, por siempre, en el fondo de un pequeño suceso que es un lago y una alberca. No es tan malo reposar en la arena, no es tan malo conversar con los peces. No es tan malo mirar a través del agua para regresar con ojos húmedos pero limpios.

A veces el sol...

...te seca hasta la sal de los huesos, volviéndote tan frágil. En cualquier esquina con vientos cruzados puedes sentir tu piel incrustada por el silencio de los muertos. Y sigues, porque estás aquí, porque siempre has estado. Porque no hay hacia donde huir. Sólo sigues, pie tras pie, caminando los escalones de días con sus piedras de minutos y su viento que insiste en ser todos los segundos. A veces, te vuelves un muro y retando al mal tiempo, declaras que no hay tormenta que te pueda destruir.

A veces la noche...

...te vuelve a encontrar con el silencio entre las manos y tienes la certeza que desde las sombras, algo se burla de ti. Y rompes la quietud con un puñetazo y reclamas tu derecho a permanecer inmóvil, a ser uno con la oscuridad. Pero hay una música que tenue sube por tus piernas, que suave te invade el placer y la espalda como una serpiente mística dispuesta a devorar tu cabeza. La ves venir. Y luchas por ser así, devorado. Te fundes entonces con esa noche, te hundes en su primitiva voz, cerrando los ojos al sol que devora, suspirando en el oído: vida, tranquila.

A veces, en medio de ese dolor, te recuerdas para sobrevivir.