Conocer personas...
La vida transcurre y conforme al tiempo vas conociendo hombres y mujeres que se adhieren a tu vida y que, de pronto, son rodeados con tu cariño. Buenos amigos y amigas a lo largo de los años, personas inteligentes, buenas, compatibles; por lo que sea, seres que vuelves parte de tus días.
¿Cómo pasa que de pronto conoces a una persona más allá del hola y se vuelve alguien frecuente e importante en tu vida?
A qué viene esto... pues a que si algo tuvo el año pasado, sí, ese lejano 2010, es que conocí a un buen número de personas que hoy me gusta llamar amigos. Sí, llámenme cursi pero el 2010 me dio la oportunidad de volver a disfrutar al máximo los días a través de algo que es invaluable: ustedes, gente.
Me gustaría mencionarlos uno a uno, pero ante los terribles juegos de la memoria prefiero hablar así en bola de ustedes que, por ciertos instrumentos tecnológicos, vinieron a transformar mi mundo y a hacerme, muy importante, carcajear hasta la lágrima más de un centenar de veces.
Es que sí hay algo que puede doblegar todas mis defensas es el sentido del humor, las risas y el saber burlarse de la realidad, eso... es vida y aire y tú, lo tienes.
Las fiestas, las pláticas, los largos chats de mentions, las chelas de jueves, el rock, los encuentros para el café, las comidas, las sesiones musicales, los malos y buenos chistes, los tweets al aire, las idas al cine... cada momento que, en serio, baña de alegría al corazón.
Y entonces recuerdo cómo y gracias a quién los conocí a todos; sí, a aquél que me dijo: y por qué no sacas tu twitter, hace más de un año ya... Esa, es una de las mejores ideas que alguien me ha dado.
A estas horas y en viernes y con dos chelas ya no sé que escribir. Sólo sé que está chingón tener personas tan chidas a mi alrededor.
Dos snifs y un te quiero.