Ayer volví a echarme el tour a Parres en bici. Es curioso como todo el camino es un juego constante entre el ya no más y el a huevo que sí. Empezamos desde viaducto y periférico, ahí agarramos la ciclopista que resulta una tierra sin ley hasta llegar a las puertas del Ajusco...
Es subir y subir, a velocidad constante. Yo pedaleo lento, sin quemarme como dicen los deportistas, manteniendo un ritmo y sintiendo como kilómetro a kilómetro mis músculos se calientan, mi cuerpo despierta y mi mente se llena de fuerza. Llegar a Parres es el objetivo, a la altura de San Ángel siento que ya no doy una pedaleada más pero me fuerzo, pasamos Av. Toluca, seguimos por tianguis de colonias y paraderos de micros hasta el Ajusco. Los tianguis sobre la ciclopista son una curiosidad chilanga de lo más ñera y popular. Llena de personas/obstáculos que no se inmutan cuando uno pasa gritando, ¡Cuidado, Bicicleta! De subida no hay más rollo, lo lindo es la bajada a toda velocidad.
Llegando a las puertas del Ajusco empieza la lindura de vegetación, la gente con perros, las ardillas que cruzan la ciclopista a brinquitos, las mariposas que se paran sobre el morado de mis guantes, el sol que cae sobre la piel y el susurro de la mente a las piernas: un poco más, unas dos horas más. Hice poco más de cinco horas desde mi casa (Narvarte) hasta Parres. 35 kilómetros de subida constante. La llegada a Parres, la última hora, fue una combinación entre Maiden y plática con unos ciclistas que venían de San Ángel.
Llegar a Parres y devorar una sopa de hongos, un taco de cecina, un pan de elote y café de olla. Recuperar energías y pensar que el dolor que provoca el asiento no importa de bajada porque se puede agarrar el regreso parada sobre la bici... a toda velocidad. Oh yeah.
Regresar, pasar por los pueblos, el Ajusco, los tianguis, la gente, San Jerónimo... salir en San Ángel para bajar rápidamente a Insurgentes. Pedalear hasta el WTC, despedirse de Javier y cruzar Del Valle hasta casa.
Subir la bici. Saludar a Opeth. Tirarse en el sillón... pensar 70 kilómetros. E irse al cine.
Hoy me duelen las piernas, los brazos, el cuello, los pulgares, la espalda, el abdomen, el trasero, los hombros, los pies... pero, ¡quiero más días como el de ayer...! Muchos más.
:D