domingo, agosto 29, 2010

Mi Tatuaje

No recuerdo cuándo fue la primera vez que pensé que quería tatuarme. Sé que por mi cabeza pasaron muchos diseños: un tigre, una rama de cerezo, otro tigre, un símbolo, flores, agua… Hasta que di con uno que no sólo me significa mucho, que no sólo se relaciona con un aspecto de la vida que realmente amo: la música, que no sólo me recuerda palabras imponentes: Embrace this moment to be alive and breathing… Uno que además de eso, es bellísimo.



Es un buen dolor, hubo un momento en que me di cuenta que estaba mordiendo mi mano y que no sentía nada. Toda mi energía estaba concentrada en la aguja. Dicen que las cosas pasan a su tiempo y con mi tatuaje así fue. Si lo hubiera apresurado no hubiera encontrado al artista amigo que rayó mi espalda y que, sin exagerar, logró uno de los tatuajes más bellos que he visto y sí, está ahí, en mi espalda, el flamante ojo de Alex Grey, Lateralus, en mi espalda, colorido y hermoso.


Tatuarme me significa romper con algo. Pararme con la frente en alto, desnudarme la espalda y decir a quien tenga que escuchar que ésta soy yo y que eso, ese color, es en lo que creo. Finalmente mi tatuaje existe y es más bello de lo que pude imaginar. El próximo 10 de septiembre cumpliré 28 años y ese dibujo en mi espalda es mi regalo: un recordatorio de que ante todo, soy yo.

Desde mi blog un aplauso a @VampiroPunk que, literalmente, me rayó la espalda.


jueves, agosto 19, 2010

Es que twitter....

Tengo en abandoneshion el blogsucho este. Es que el twitter, goei. Ok, no... bueno sí. Es que es curioso...

E increíble la cantidad de gente poca madre que he conocido a través de esa simpática red social. No me atrevería a enumerarlos porque seguro olvidaría a alguien. Mas, sí puedo decir que con ellos y ellas he tenido momentos que bien pueden definirse como "harto bien chingones". Tenemos por ejemplo las ya míticas pedas en uno que otro depa, la divertida y pronto repetible "Girl's Night", un paseo por el centro que incluyó la tocada del muy respetable padre de mucho más querida tuitera, las más de varias noches en curiosos bares, los agradables cafés vespertinos, las vueltas en bici y los encantadores paseos por la web. Compartir música y escritos, reír como zonzetes ante una o muchas mamadas, sabrosear, bailar, reír a carcajadas, chismosear, compartir, llorar de risa, fiestear, intensear, más risas... y un largo etcétera.

¿Quién me iba a decir que después de años y años de dedicarle horas y días a esto de mi vida 2.0 iba a encontrar gente tan chida? Personitas con alto grado de maldad y a las que ahora, con orgullo, llamo amigos. =')

Y todo por entrarle al twitter. Pero no crean que los incito; es más, yo les aconsejaría mantenerse alejados de twitter... porque, porque es una fauna.

domingo, agosto 01, 2010

Opeth

Es el increíble nombre que @El_Fiurer pensó para mi pequeña hija. Una hermosa gatita negra de grandes ojos que ha venido a convertirme en mamá.


Desde que empezó esto de vivir sola, es decir hace ya casi cuatro años, soñaba con el día en que pudiera adoptar a una pequeña gatita negra que desquitara la renta y me dejara rasguños en los brazos. Bueno, llegó y me hace feliz. La pequeña Opeth corriendo por el depa y durmiendo en los sillones. Mirando por la ventana con sus grandes ojos que de día son color miel y de noche, naranjas como luna llena.

Apenas nos empezamos a conocer; sé que, como a todos los gatos, la vuelve loca una agujeta y una caja vacía. Le gusta acostarse cerca de mi cara y tocarme con sus patitas peludas, escucha a Pink Floyd con inusitada atención y le gusta mirar, pensando en tiempos más salvajes, a los pájaros que se pasean por el árbol de enfrente.


Opeth, palabra que significa Ciudad de la Luna y que es el nombre de esa gran banda sueca, ha sido más que bienvenida a mi vida. Habremos de cuidarnos durante mucho tiempo. Mi depa es otro desde que ella llegó y bueno, además se siente tan bien ir realizando esos pequeños sueños que nos construimos en la cabeza; sí, lo hice, tengo una gatita en casa.

Cuando llego por las noches de la chamba, sale corriendo y me recibe con sonoros ronroneos, me tiro en la cama y brinca sobre mí, llega a mi cara y me lame la nariz. Me entiendo con los gatos, siempre lo he hecho, y con alegría veo que Opeth se entiende conmigo.