No recuerdo cuándo fue la primera vez que pensé que quería tatuarme. Sé que por mi cabeza pasaron muchos diseños: un tigre, una rama de cerezo, otro tigre, un símbolo, flores, agua… Hasta que di con uno que no sólo me significa mucho, que no sólo se relaciona con un aspecto de la vida que realmente amo: la música, que no sólo me recuerda palabras imponentes: Embrace this moment to be alive and breathing… Uno que además de eso, es bellísimo.

Es un buen dolor, hubo un momento en que me di cuenta que estaba mordiendo mi mano y que no sentía nada. Toda mi energía estaba concentrada en la aguja. Dicen que las cosas pasan a su tiempo y con mi tatuaje así fue. Si lo hubiera apresurado no hubiera encontrado al artista amigo que rayó mi espalda y que, sin exagerar, logró uno de los tatuajes más bellos que he visto y sí, está ahí, en mi espalda, el flamante ojo de Alex Grey, Lateralus, en mi espalda, colorido y hermoso.

Tatuarme me significa romper con algo. Pararme con la frente en alto, desnudarme la espalda y decir a quien tenga que escuchar que ésta soy yo y que eso, ese color, es en lo que creo. Finalmente mi tatuaje existe y es más bello de lo que pude imaginar. El próximo 10 de septiembre cumpliré 28 años y ese dibujo en mi espalda es mi regalo: un recordatorio de que ante todo, soy yo.
Desde mi blog un aplauso a @VampiroPunk que, literalmente, me rayó la espalda.



