lunes, julio 19, 2010

Comidas

El domingo hice esas cosas de mujer que vive sola. Lavé ropa, compré comida y trabajé en mi freelance.

A eso de las seis me preparé de comer y entonces, teniendo el plato servido no pude resistir tomarle una foto con un pensamiento en la mente: comidas memorables. Ya he tenido varias, en estos años de tener depa y ser responsable de mis menús del domingo. Por ejemplo, recuerdo la primera vez que comí sola en mi primer depa, allá en Cuernavaca.

Y es que uno aprende a valorar la comida. Tuve esa época en la que sólo comía arroz y sardinas. Aquella época en la que el plato fuerte era una papa cocida, recuerdo que un día, en el depa de Nicolás San Juan, Monca y yo sólo teníamos dos papas. Las cocimos dispuestas a comerlas con aderezo de mil islas. Salimos de la cocina y Ro, buen amigo, rió un poco de nuestras papas que se tambaleaban cual pelotas a la mitad de un plato que lucía bastante infinito.

Sí, vivir sola me quitó lo delicada y me hizo apreciar infinitamente un plato de frijoles hechos por mamá o tener el varo suficiente para comer en cualquier restaurante. Es curioso, pero a veces, como el domingo, veo el plato lleno y agradezco, al esfuerzo y a las oportunidades, el tener un exquisito arreglo de comida y algo que beber. Pequeños detalles que me hacen sonreír y sobre todo, que me alimentan a buena cantidad de niveles.


jueves, julio 15, 2010

Me gusta

Estoy sola en casa.

Me gusta.

En el blanco silencio de las paredes rebota el sonido progresivo de cierta música.

Blanca es la mesa que sostiene el cenicero del que vuela el humo y yo levanto el cigarro para ponerlo entre mis labios.

Y los abro.

Estoy en casa, sola.

Tú estás un poco en la música.

Me gusta.

domingo, julio 04, 2010

Tengo que postear un momento:

Estar sentada en el suelo del depa de @B_R_U_J_A cuando amanecía. Ver como el sol alumbraba el edificio, nubes claras en el cielo y estar escuchando 200 tons of Bad Luck, finísima elección de @JorgeHill.

El estado etílico, el cansancio, la música... La luz.

A veces me gusta cuando no hay fotos, cuando los segundos se quedan impresos en la piel, scaneados por las retinas y guardados por el resto de la vida en una carpeta especial del cerebro. Cuando tienes que hacer un esfuerzo para describir la imagen: esa mezcla de luz y música me dejó encantada por un instánte, porque así como suaves son los tonos que logra Crippled Black Phoenix, así se deslizaba la luz de la mañana sobre pasillos, ventanas, barandales, escaleras y macetas. Los tonos rojizos del ladrillo, pedazos de azul en el cielo, escaleras blancas...

Estar ahí para presenciar un instánte perfecto... Eso me gusta.

sábado, julio 03, 2010

El Canon de Patchbel

Mis padres tenían la hermosa costumbre de usar piezas de música clásica ligera como canciones de cuna. Eso explica por que cuando escucho el Canon de Patchbel o el Bolero de Ravel se me llenan los ojos de lágrimas y el corazón quiere salirse de mi pecho en un destello de éxtasis. La música clásica me sabe a inicio, a brazos de mamá, a cuna, a hogar, a abrazo de papá.

Las primeras notas...

Soy pequeña de nuevo por una milésima de segundo. Pequeña y nueva. Libre de heridas y de pasado. Soy un pedacito de niña que mira el techo desde una cuna mientras esas misteriosas notas inundan la habitación. Huele a madera, a bosque y a frío. Estoy en casa.

Termina y sigo aquí, un poco más triste, un poco más feliz.