martes, mayo 25, 2010

Cuando el deseo...

I don't wanna touch you too much baby,
'cos makin' love to you might drive me crazy...


Se sentó en el sillón que mira a la ventana. Encendió un cigarro y con la mano sobre la rodilla se dedicó a recordar. Jugaba con el humo, el aroma a tabaco la estremecía. Leves temblores sobre la piel, suspiro en la nuca. Imaginando.

El humo salía del cuarto en espirales y con él se iban los pensamientos que trataban de crear el tacto de aquellas manos sobre lo cálido de su piel. Así como el humo rodeaba el espacio entre el sillón y la ventana, ella le daba forma a la posibilidad de besos y cabellos, de aroma y gotas de sudor. La voz y los silencios. Se escapaba el humo y de su cabeza, escapaban millones de diminutos sueños que la hacían sospechar que ese momento que tanto deseaba, si llegaba, sería un giro de llave que abriría una puerta hasta ahora cerrada.

Sospechaba, sabía, deseaba. Su protección, derrumbada. Su realidad, alterada. Su moral, si hubiera existido, destrozada.

Apagó el cigarro, con un movimiento leve acarició sus piernas subiendo hasta el pecho, sintió el nudo de deseo que palpitaba en su corazón. Invocó alguna imagen, alguna palabra. Sonrió un poco antes de mojarse en la ola que el solo recuerdo le provocaba.

Pobre ella metida en un laberinto al que el corazón le niega salida. Y aun cuando voltea y puede ver la luz brillar en el inicio, aun así se aleja y se adentra más y más en la promesa de unos ojos y unos labios. Callada, con la boca abierta, ella va. Bien lo sabe la humanidad, cuando el deseo es la guía no hay manos capaces de detener la velocidad, la locura y la alegría.


martes, mayo 18, 2010

No sólo me gusta, me encanta exponerme en el blog...


Mayo del 2010 y ésta soy yo. Así me veo hoy. Si alguien que me conozca de hace mucho lee esto, sabe de lo que hablo. Los que no pues no, el punto es que poco a poco, como entre susurros han llovido cambios en mi vida...

Hoy vivo en un depa para mí solita y planeo adoptar un gato. También me he deshecho de muchas concepciones sobre el mundo y sobre el humano, creo. Juego también a enamorarme y soy, cada vez más, la "mujer fuerte" que siempre he querido ser.

La vida me ha estado sonriendo. He conocido personas extraordinarias, hermosas, carismáticas y amables en el sentido literal. El mundo, me doy cuenta, está lleno de seres bellísimos con los que se puede compartir aquello que se tenga para dar.

He estado pensando, también, en mis formas, mis reacciones, mis actos. En mi incontrolable gusto por el placer y la forma en que esto interactúa con mi contexto...no es que me limite, pero dá que pensar. Y es que por más que sienta mi individualidad en extremo no puedo olvidar que soy parte de un mundo y que, bueno, hay "reglas" que entendidas o no, ahí están. No me gustan las reglas, nunca me han gustado. No me gustan esas formas de pensar tan...sociales. Reglas, debieras, hubieras, debes de... Me dan asquito. Yo, Ana, mujer, estoy dispuesta a enfrentar las vertientes de hombres y mujeres que no pueden entender una sencilla palabra: Libertad. Y para nada en el sentido de la libertad social, no... en el sentido del hacerte libre a ti mismo de todo lo que te han enseñado como malo y correcto por el simple hecho de pensarlo, de decidir.

Y no ando por ahí diciendo que soy perfecta. Ni madres, lo que sí digo es que intento darme el lujo, básico, de ser yo antes que todo lo demás.

Así se ve mi cuarto en una mala imagen de celular. Recuerdo cuando llegué al DF, hace ya más de 3 años, con dos maletas y dos mil pesos. Cuatro razones para seguir. Caí de volada a trabajar al Parnaso, la peor librería de Coyoacán y otras varias delegaciones, fui "escalando" de chambita peor en chambita no tan peor. Hoy, tengo lo que quería en esos días: una chamba que me pida hacer lo que sé hacer, lo que me gusta y sobre todo, en la que no me la pase tan mal. Digo, bien así bien, dénme el melate y les enseño lo que es pasarla bien sin pedos. Como sea, estoy sentada en mi depa, colgadísima de una red abierta porque no me ha dado el varo para poner la de casa. Snif a la millonésima, ya no puedo con mi adicción. Sea, estoy en casa, a lo lejos alguien está tocando un violín, pasan los autos sobre la avenida, ha caído la noche. El café humea en una taza que me regaló mi tía, ella siempre tan chida; estoy pensando en el disco que voy a escuchar, en lo pequeño que se ve mi cuerpo frente al espejo, en lo infinita que se siente mi mente y en el aroma que despide mi esencia. Recuerdo una rola de DT y otra de PT, ja. Y finalmente, entre tanta T me decido por Tool para acompañar esta noche de mí en mi departamento con mi computadora, mi café, mi cigarro y el chingo de sueños que tengo para mañana y los días que puedan seguirle.

Es curioso, por primera vez en mi vida, estoy pensando en un futuro. He dejado el me voy a los treinta por propia voluntad bien pinche atrás. Ahora, la ironía dirá.

Sólo soy yo y éste...sigue siendo mi blog, que #vaideuei cumplió 5 años el pasado 26 de abril. ¡Salud a él!

NP: Parabola - Lateralus - Tool


Y ésta es de mi HERMOSO LP de Lateralus comprado vía Mercado Libre. =')

sábado, mayo 15, 2010

Ni post, ni reflexión, ni nada.

Me pregunto si algún día aprenderé a comportarme. Espero que no. Lo más divertido es no tener "ideas" que me limiten. Allá afuera, tal vez, no tenga el mejor efecto. Pero, gracias a la pruebas malévolas que me ha impuesto el tiempo, lo que afuera se piense de mí siempre me valdrá un pedacito, así pequeño e insignificante, de pepino.

Cuando me aparece en la cabeza un "no debería" rápidamente es complementado con un "¿Y por qué chingados no?". Entonces analizo, me concentro un poco hasta llegar a esos lugares moralinos semireligiosos que me molestan tanto. Y lo hago sin arrepentirme.

Algún día, seré domada. Ja. Porque siempre se corre un riesgo, uno, el más severo. Lo sé.

Existe siempre la posibilidad de ser tocada por dentro y en un descuido, caer en el vaivén de sentimentales olas. El peligro de encontrar un pensamiento constante en las líneas de un nombre, de una idea. Eso me desconcentra, me desconcierta, me pone en un lugar donde no me gusta estar. Donde no sé estar.

En fin, por lo anterior y otras tantas cualidades, sospecho que no sé ser un humano normal y eso viene siendo lo que más amo de mí y lo que más temo, también.

Hoy, sentada en el café, fumando y escuchando a Falkenbach, todo se ve claro. Cuando escucho ese metal heróico imagino que mis dedos son espadas y que no hay razón alguna que pueda poner mi salvajismo de rodillas. Eso me gusta. Ser pequeña pero fuerte, inclemente y allá, en el fondo, dulce cual miníno con madeja de estambre.

#vaideuei creo que ya es tiempo de buscar un gatito que me acompañe en el nuevo depa. =^.^=