lunes, abril 26, 2010

Io sono italiano...

Ayer mi hermana me contó una historia genial, se las comparto.

Era Salvo, un italiano en algún pueblo del sureste mexicano. Eran un montón de niños del pueblo preguntándole de dónde venían.

Y Salvo decía: Italia, capire? Io sono italiano. Pizza, romanos, Italia....

Y los chavitos: ¡Aaaah! Sí, sí Romanos. ¿Y él de dónde es?

Australia..¿canguros? Canguro, canguro, canguro... -decía Salvo mientras brincaba de un lado a otro imitando a los emblemáticos animales.

Y uno de los chavitos: ¡Ah! ¡Dinosaurios!

Salvo: No, jajajaja, los dinosaurios ya no existen. C-A-N-G-U-R-O

Silencio incómodo.

El mismo chavito: No le hagan caso, los dinosaurios sí existen, yo los vi en la película la semana pasada.

...

Supe en ese momento -recuerda Salvo- que había perdido toda credibilidad.

martes, abril 20, 2010

17 de Abril: Lluvia y Megadeth en el Palacio de los Deportes.

Brazos, cuellos, espaldas y pechos. Todos alrededor de mí. Todos sobre piernas impacientes bajo el domo de cobre. Vaciando vasos de cerveza, @JesusOnofre y yo con unas cubas campechanas. Se van llenando los asientos y la pista. La banda y la certeza de que "esto se va a poner bueno". Estamos esperando a Megadeth.

Es Ágora, metal mexicano bien hecho, quien le abre a la legendaria banda. Con media hora se ganan al público. Da orgullo y da gusto escucharlos, saben de metal y son mexicanos. Me dice @Alexneb: "Son buenos, no cualquiera le abre a Deep Purple". No, no cualquiera.

Termina Ágora. Buscamos a @Lalamagica. Ya, estamos listos, ¡qué salga Megadeth!

Y salen. Tres rolas seguidas. Se detienen. Mustaine se acerca y le dice (palabras más, palabras menos) al palacio: "Well, we all know by are we here, so..." Y así, nos cayó Holy Wars... Por más que Ocesa anunció The End Game Tour y por más que la mercancía oficial dijera The End Game Tour. Siempre supimos que Megadeth venía a volarnos el cerebro con el Rust In Peace.


Uno tras otro fueron sonando los rápidos acordes: Hangar 18, Take no Prisioners, Five Magics, Poison was the Cure.....y así hasta desbordar el Rust in Peace, regalarnos Trust y terminar con una resonante Simphony of Destruction.

Chundos más, chundos menos. Pero más, más metaleros. El concierto de Megadeth hizo temblar el suelo del Palacio de los deportes. (Eso y una que otra relación sexosa "fuera de tiempo" que algunos calientes se andaban dando en algún lugar del planeta. Escuchen, pecadores, si no se calman se va a romper la corteza terrestre con su pecaminoso chacachaca. Serán pendejos esos sacerdotes católicos...ok, ya).

Nota importante: Mustaine a sus casi cincuenta años mantiene una musculatura que sí, es para admirarse. Músculos grandes, cabellera amplia y ego inmenso. Todo un @divo de los escenarios.

Y tocan, como dicen los conocedores, "con huevos". Y la banda se prendió y ahí, en el palacio, bajo la lluvia, Megadeth dejó bien claro que si de algo saben, es de heavy metal.

viernes, abril 16, 2010

Porcupine Tree. Metropolitan. 13 y 14 de abril. 2010

Ayer en la mañana escuché de principio a fin Fear of a Blank Planet. Eso no sería extraordinario de no haber escuchado durante dos noches consecutivas a Porcupine Tree en el Metropolitan. Y es que sucede a menudo que, después de un concierto, escuchar a la banda o artista causa saturación. No con Porcupine Tree. En este momento, escuchando In Absentia, recuerdo y sólo puede decir: impresionante la ejecución y presencia de Steven Wilson, Gavin Harrison, Colin Edwin, Richard Barbieri y John Wesley sobre el escenario.


Era mucho lo que esperaba de estos conciertos, no puedo quejarme, mis expectativas fueron superadas: Porcupine Tree inundó el Metropolitan durante dos noches consecutivas.

La primera parte de ambos conciertos consistió en The Incident, su último álbum y motivo de la gira. Momentos cumbre: Time Flies y I Drive the Hearse. Desde los primeros y potentes acordes de Occam’s Razor fuimos llamados a la continuidad de un disco que sorprende en concierto.

SW avisa que tocarán el disco completo con las menos pausas posibles. Y así es, su entrega y energía son memorables. The Incident demuestra haber sido creado para ser escuchado en vivo. Cada una de sus partes se agrega a la unidad construida con tiempos precisos para que SW cambie de guitarra o que alguien, de entre el público, reconozca que la que pasa es The Yellow Windows of the Evening Train. Termina The Incident con una sobrecogedora I Drive the Hearse.

10 minutos cronometrizados de descanso.

La segunda parte difirió un poco en ambos conciertos, Porcupine Tree nos regaló canciones que marcan su estilo y su trayectoria. Desde la belleza de Lazarus, los arreglos de Way Out of Here, Buying New Soul, Russia On Ice, The Sound of Muzak, Normal, Blackest Eyes, Strip the Soul, la intrincada The Start of Something Beautiful y por supuesto, en ambos días, el poder de la parte media de Anesthetize. Con canciones que pocos esperaban escuchar, demostraron por qué son la inmensa banda que conocedores y novatos aplauden hasta el cansancio.
  • Cada concierto, más de dos horas de excelente rock.
  • La presencia de Steven Wilson en el escenario es imponente y fantasmagórica. Una combinación extraña para un rockstar.
  • En la batería hay un mago, literalmente.
  • Música y visuales perfectamente coordinados.
  • Un cuidadoso juego de luces se derrama sobre público y escenario.
  • Cuidados videos acompañando The Incident, llenos de manos.
  • SW viaja leve de los pesados acordes a la sutileza del teclado.
Trains, como era de esperarse, finalizó ambos días.

“This is a sad moment for us, because this is our last song here in Mexico....but we'll come back”. Eso dijo Steven Wilson ante un Metropolitan conquistado y eso esperamos, ver dos veces consecutivas a Porcupine Tree fue magnífico pero no suficiente. Sensación curiosa que me deja pensando en qué tan buena es la música que crea Porcupine Tree y me trae una duda, ¿sonaban en verdad tan perfectos y limpios o era yo?

lunes, abril 12, 2010

Post pre concierto...

Hace ya algunos meses, dediqué un fin de semana a The Incident. Ya lo había escuchado en repetidas ocasiones, pero hablando con cierto fan from hell, opté por poner toda mi atención en el trabajo más reciente de Porcupine Tree.


Y me llevé una sorpresa. Es curioso cómo a veces suponemos poner cuidado al escuchar o ver cierta producción y cuando lo hacemos con dedicación y sin vacas violinistas en el cerebro (sí Lisa, tienes toda mi atención) encontramos que habíamos dejado pasar de lado todas las cualidades que pueden o no, hacerla grande.

Así me sucedió con The Incident...
En ese fin de semana pensé muchas cosas al respecto:

a) Es un disco hecho para escuchar en vivo.
b) Es una recopilación de momentos, pequeñas emociones, incidentes.
c) Time Flies es inmensa en todos los sentidos pero no es, como pensé en algún momento, el eje sobre el que gira el disco.
d) I drive the hearse puede hacerme llorar.
e) Encontrar rolas de 1:46 no es incidental y seguro lo entenderé cuando lo escuche en vivo.
f) ....

Mañana será ese día. Y seguro, tendré nuevas ideas sobre The Incident y sobre Porcupine Tree. Y el miércoles que los vuelva a escuchar (el atasque para lograr mi consumación como fan) seguro habrá ideas desvanecidas y mucho, mucho que decir sobre una de mis bandas más favoritas, los del árbol de puercoespín...

=')

miércoles, abril 07, 2010

Tercer ojo: ideas sueltas y testimonio encriptado o "Por eso nadie comenta en mi blog".

Sabido es por todos que un gato no puede tener tres ojos. Los gatos, como la mayoría de seres que habitan este planeta, poseen dos ojos. Dos ojos para mirar un mundo tridimensional y luminoso.

Sabemos que lo posible son dos ojos, que lo acordado es lo tridimensional y aun así, en los últimos días, he estado pensando en el tercer ojo.

¿Ve el tercer ojo, siente el tercer ojo?



¿Existe?

Estoy viviendo un proceso que, de ser real, será el más importante en mi vida, más aun que la causa que lo originó. Un cambio que se puede ilustrar como mi cuerpo debajo de una cascada que limpia todo, esas cargas impuestas por el pasado y que no son mías, ni lo serán más. De ser verdad esto que me sucede, entenderé el vuelo del fénix y la metamorfosis de las mariposas.

Es complicado verterlo en palabras, así que me limitaré a preguntar:

¿Cuánto es lo que adquirimos en el camino de la vida que no nos pertenece? ¿Por qué enfrentamos el presente cargando los bultos del pasado?

Y pienso en lo que quiero guardar de lo que he vivido, de lo que se queda y lo que se va. Tomo mi mente, mi memoria, y comienzo la limpieza.

En medio de este inimaginable suceso, una frase retumba: Lo que no te mata, te hace más fuerte.

Y hoy, me siento más fuerte de lo que jamás pude imaginar.

Hoy, veo dos ojos y sospecho uno más.