Voy en el metro, son las tres de la tarde y estoy en Hidalgo. Es insoportable. Mi nariz se comprime ante la oleada de insultos: colonia barata, sudor, humedad en las bocas y en los cabellos, aliento a comida con grasa. La pura patria que se restriega en los vagones, el México unido en hora pico.
Dicen que son ciudadanos, pero a esta hora y con este calor, no me la creo. Algunos, la mayoría me atrevería a decir, de humano sólo llevan la facha; ya no huelen a carne. Apestan a demasiado trabajo, a exceso de pobreza; huelen a calles mal pavimentadas y a leche agria; a fuente de la Alameda, a esquina de la Condesa, a las Islas de CU, a agua que corre y hiede en Viveros, a canal de Cuemanco, a colonia sin turistas, a bar de Insurgentes, a concierto en el zócalo, a coraje y alcohol.
Llegando a Centro Médico me pongo sentimental: mi hermano, mi carnal, yo apesto a la misma mierda que tú. Qué chingón es ser mexicana, me cae.
P.D. Conmemoraciones al día de la pura bandera, ese.
Dicen que son ciudadanos, pero a esta hora y con este calor, no me la creo. Algunos, la mayoría me atrevería a decir, de humano sólo llevan la facha; ya no huelen a carne. Apestan a demasiado trabajo, a exceso de pobreza; huelen a calles mal pavimentadas y a leche agria; a fuente de la Alameda, a esquina de la Condesa, a las Islas de CU, a agua que corre y hiede en Viveros, a canal de Cuemanco, a colonia sin turistas, a bar de Insurgentes, a concierto en el zócalo, a coraje y alcohol.
Llegando a Centro Médico me pongo sentimental: mi hermano, mi carnal, yo apesto a la misma mierda que tú. Qué chingón es ser mexicana, me cae.
P.D. Conmemoraciones al día de la pura bandera, ese.


