miércoles, febrero 24, 2010

Olor a bandera

Voy en el metro, son las tres de la tarde y estoy en Hidalgo. Es insoportable. Mi nariz se comprime ante la oleada de insultos: colonia barata, sudor, humedad en las bocas y en los cabellos, aliento a comida con grasa. La pura patria que se restriega en los vagones, el México unido en hora pico.

Dicen que son ciudadanos, pero a esta hora y con este calor, no me la creo. Algunos, la mayoría me atrevería a decir, de humano sólo llevan la facha; ya no huelen a carne. Apestan a demasiado trabajo, a exceso de pobreza; huelen a calles mal pavimentadas y a leche agria; a fuente de la Alameda, a esquina de la Condesa, a las Islas de CU, a agua que corre y hiede en Viveros, a canal de Cuemanco, a colonia sin turistas, a bar de Insurgentes, a concierto en el zócalo, a coraje y alcohol.

Llegando a Centro Médico me pongo sentimental: mi hermano, mi carnal, yo apesto a la misma mierda que tú. Qué chingón es ser mexicana, me cae.

P.D. Conmemoraciones al día de la pura bandera, ese.

martes, febrero 16, 2010

Diamanda Galas en el Lunario

Ayer, de 9 a 10:15 de la noche, yo estaba sentada junto a Monca, entre más gente, frente a un escenario en el que había un piano y frente a él, una mujer vestida de impecable negro.


La mujer: Diamanda Galas, una diva oscura y hermosa. Una voz que al cantar hace que todo, el resto del universo, guarde silencio.

Había momentos en los que recuerdo haber pensado: Mientras mi corazón siga latiendo, está bien. Mientras no me desmaye y pueda seguir escuchando la locura que desgarra la voz de esta maga, todo estará bien.

Y es que la velocidad con la que gradua los tonos, la intensidad de su voz desbordando el escenario, ella envuelta en humo, las luces parpadeantes, el silencio de los que mirábamos, de los que, hipnotizados, presenciamos el concierto que dio ayer Diamanda Galas en el Lunario.



Hermoso, oscuro, intenso, demoníaco, maravilloso....alarido.

lunes, febrero 15, 2010

Ir y venir...

Escuchando a Opeth es que escribo este post. A veces uno viene y satura el blog y a veces uno se queda en twitter y abandona el blog.

Así es la vida supongo, uno va y viene, las cosas van y vienen. Los sentimientos van y vienen. Parece que los mueve el viento, parece que doblan por calles desconocidas, que les gusta turistear.

A veces me los encuentro a la puerta de algún café, fumando fuera de un restaurante, comprando botas en pino suárez, tirados en mi cama sintiéndose de la chingada, brincando como pubertos en alguna fiestecilla, bebiendo como los grandes, besando hasta que causan dolor en mis labios...

Porque si algo he aprendido en mis 27 años de vida es que esos sentimientos no tienen ningún respeto a mi integridad moral, física y sobre todo, a mi sensibilidad. Y yo soy TAN sensible que cualquier pequeño roce me afecta...bueno, no. La verdad es raro que me afecten y por eso, cuando siento que ese, justo ese sentimiento va a empezar a hacer de las suyas...huyo, aniquilo, emborracho y listo: un sentimiento menos que andar cuidando.

Pero hoy no tengo ganas de molestar a ese peculiar sentimiento que ya dice que me hacen falta otros zapatos de plataforma...entre otras cosas. Y es que esas cosas que anda dialogando le ponen intensidad al ir y venir. Hoy, por un rato, me quedaré con ese sentimiento...que crezca, que investigue, que aprenda; tal vez, si lo dejo libre y feliz, pueda ser grande y hacerme sentir orgullosa. O tal vez, sólo se quede en aires de masoquismo y eso, por qué negarlo, también me gusta...

Y sigo escuchando a Opeth, cómo me aniquila/encanta esa banda. #hedicho


P.D. Hoy hay concierto. Diamanda Galas en el lunario. Los conciertos me hacen feliz.

miércoles, febrero 03, 2010

Iced Earth en México


Y aunque la imagen se ve medio fatal...habla por sí sola y declara que estuve ahí.

Y a pesar de lo horrible del lugar (bulldog),
el concierto estuvo rifado y ellos demostraron que son grandes.

lunes, febrero 01, 2010

Mi primera vez...en el ciclotón.

Esto quedará en el blog como un gran día memorable:

Ayer, en compañía de mi hermanita, Eric y Javier, me subí al ciclotón por primera vez.

7:30 am Salgo de casa y me digo, sí, claro que sí puedo llegar a división y churubusco en bici. Calles vacías, nada de tráfico.

8:06 am Llego a churubusco, encuentro a mi hermana, esperamos un poco y a pedalear.

Shalalalala, pedalear, pedalear, la roma, el ángel, reforma, la alameda, bellas artes, pedalear por el centro en la mañana, sin gente....es una experiencia maravillosa. Se acaba el centro....y empieza la parte ya no tan bonita del ciclotón...se pasa el palacio de los deportes....se entra a churubusco....los puentes...subida, subida, subida....ODIO esos puentes. Se van pasando las avenidas...muchos ciclistas...duelen las piernas...ya no quiero más... TENGO que dar la vuelta... finalmente...sé que se acerca....otro puente....maldita sea....pinches puentes....pedalear....ya no puedo más...mmm ciclista sexy...qué bueno que traigo el ipod y que puedo ir cantando Hallowed be thy name...puta madre a qué horas se acaba esta pinche mentada de madre ya no puedo más....aah la alberca olímpica...lo logré, di la vuelta APLAUSOS APLAUSOS.

Mi hermana me esperaba con su amiga, totalmente exhausta y pensando quién podría llevar mi bici hasta el metro, me senté para escuchar a mi hermana:

Hermana
bueno, vamos a comer al centro, ¿no?
Yo
¡¡¡¿Qué?!!!
Hermana
Sí, nos encontramos con Eric y Javier en Bellas Artes y vamos a comer.
Yo
Pero...ya no...es que...bueno, vamos.

Así es desprevenidos cibernautas...me aventé vuelta y media al ciclotón...y si no fuera por el persistente dolor en la parte trasera de mi cuerpo y en la espalda y en los brazos...no lo creería.

Y ya, sólo queda agregar que amo mi bici y que si más gente considerara transportarse en bici, esto sería una mejor ciudad.


P.D. Nunca había comido tanto en un bufet chino. :P
P.D. Pedalear 40 km es una de esas cosas que jamás pensé hacer y...lo hice. Viva yo.