sábado, octubre 02, 2010

Thee Silver Mount Zion Memorial Orchestra

...en México.

La noche de ayer fue exquisita en lo que a música se refiere. Jamás olvidaré el 1 de octubre en que presencié a quienes tienen que ver con una de mis tres bandas más queridas, ni el momento en el que vi cantar a Efrim Menuck; uno de mis grandes genios musicales.

El concierto, en todo, fue una belleza.

Inició con la buena sorpresa de que la banda abridora no era nada mala y desplayaron, sobre el lugar que se llenaba poco a poco, una buena muestra de post rock. Un sonido que sin ser ambicioso dominaba las características elementales de este bonito género. Acabada su actuación no tuvimos que esperar mucho para ver salir a Efrim al escenario, seguido por Sophie, Jessica, baterista y contrabajista.

Y entonces empezó el incomparable sonido llenando el espacio y estremeciendo corazones. Son los violines, la forma de tocar la guitarra en juego con el contrabajo, es la voz y la base de la batería; es el sentimiento que sube del estómago al corazón el que llena los ojos de lágrimas y hace que uno se lleve las manos al pecho. Amo ese sonido. Y en vivo... ver cómo nace esa línea destemplada de la boca de Efrim que se esconde en medio de su gran barba y que grita, se expande, susurra, desliza... They put angels in the electric chair, the electric chair....

Y la interacción con el público. ¿Alguien tiene una pregunta? Y la gente preguntaba, Efrim medio respondía, medio evadía. El ambiente era tan relajado que fue fácil situarme en las mil veces que los he escuchado caminando, en la chamba, relajada en casa. Sí pregunté, con mi nerviosísimo al máximo, que si tocarían algo de lo viejo; qué es viejo me respondió, qué quieres y yo no supe qué decir... pero qué respuesta más chingona que empezar a tocar God Bless Our Dead Marines. ¡Qué momento!

Sí lloré, sí me emocioné y dejé que todo mi amor por la música me llenara, celúla a célula... nota a nota. Y al lado estaba mi hermano que vino desde Guadalajara para escuchar a quienes también entran en su definición de grandes y chingones músicos: Thee Silver Mount Zion Memorial Orchestra, canadienses, también integrantes de aquella banda de los cuatro discos, LP y el mítico cassete...nada más y nada menos que los papás del post rock.



Lo pienso y me emociono a la lágrima.

0 comentarios: