viernes, octubre 08, 2010

Creí

Hubo un tiempo en el que creía en cambiar al mundo.
Alguna vez creí en la sinceridad, tantas otras en el amor.
Creí, también, en la inteligencia de la gente, en un instinto de supervivencia.
Creí, entre otras, en que una mirada arrasa mil palabras, en que la cercanía es física,
en belleza y sinceridad...
Creí en metáforas y metalenguajes.
Fui creyente de alegrías,
seguidora perpetua de la soledad,
fan intachable de los extremos.
Creyente fui de la calma que sigue a la tormenta,
del silencio de dos cuerpos entre jadeos,
del gemido que cruza la noche y regresa al centro.
Creí en la bondad y hasta nombraba a la esperanza.
Y que la fe mueve montañas, creí.
En la historia y sus fábulas. En el futuro y su ficción.
Creí en los abandonados,
en los amorosos,
en los viajantes,
en los olvidados,
en los desgarrados,
en los que se nombran, en ellos creí.
Creí un rayo de luna tanto como una calle cerrada.
Que todo eso sucedía, creí.
En la ciencia, incluso, creí.
Creyente de primaveras, de diciembres; allá en la infancia.
En la plegaria de un día,
en la novela de un año,
en la poesía de una noche; en ellas creí.

Creí que creer me salvaría, que creer me situaría.

Hubo un tiempo en el que creía…

Hoy no creo, lo he negado,
lo he cambiado por un cigarro y por lo que más amo que es vivir.
De creer me he cansado,
en fraseos ya no creo,
ahora toda mi creencia,
la única que solvento,
es creer, toda hora, todo día…
…en mí, la que rompe la rima.

2 comentarios:

Maligna dijo...

Amén.
Me encantó. :)

AnaCess dijo...

Gracias por leer Lala. :)