Hace rato vi una película inteligente. Me agradan esas películas en las que los efectos están a favor de la historia. Seguramente usted, desprevenido lector, ya la vio. Se trata de District 9.
Cuando dije esta película simplemente me encanta...llevaba menos de 3 minutos de haber empezado. Me gusta la perspectiva, la metáfora. Me gusta que lo "humano" esté colocado en donde supuestamente no debería estarlo. Me gusta la narrativa, la metamorfósis de Wikus van de Merwe, el derrumbe de algunas líneas básicas de la relación alien-humano. Me gusta ese reflejo de un mundo cruel y poco dispuesto a que pasen cosas buenas.
Me emocionó, me enojó y me sacó lágrimas. Me dio el placer de experimentar una narrativa diferente a lo que uno sabe de películas de ciencia ficción y extraterrestres en el planeta.
Cuando dije esta película simplemente me encanta...llevaba menos de 3 minutos de haber empezado. Me gusta la perspectiva, la metáfora. Me gusta que lo "humano" esté colocado en donde supuestamente no debería estarlo. Me gusta la narrativa, la metamorfósis de Wikus van de Merwe, el derrumbe de algunas líneas básicas de la relación alien-humano. Me gusta ese reflejo de un mundo cruel y poco dispuesto a que pasen cosas buenas.
Me emocionó, me enojó y me sacó lágrimas. Me dio el placer de experimentar una narrativa diferente a lo que uno sabe de películas de ciencia ficción y extraterrestres en el planeta.
El placer de pensar con una película siempre se agradece. Es bueno que haya creadores dispuestos a consentir la inteligencia de los espectadores y no sólo atascarla de impresionantes digitalidades. Es bueno y emocionante ver historias que hacen un intento por reinventar dentro de un género.Y hablando de buenas historias, me acabo de conseguir un libro que había buscado durante largo tiempo, uno de mis favoritos. Se trata de La Conjura de los Necios y si usted no lo ha leído, debe saber que en el Sótano de MAQuevedo lo tienen. Y también debe saber que es una de las novelas más geniales que he leído y que suele ser difícil de conseguir.

Uno acaba enamorándose de Ignatius Reilly y preguntándose, qué habría escrito John Kennedy Toole de no haberse suicidado. Y pensando lo lamentable que habría sido que su madre no rescatara el manuscrito de La Conjura de los Necios después de su muerte. Si usted gusta del humor fino y de la narrativa impecable, éste es un libro que no debe dejar de leer.
Sea, este fin de semana fue uno que me dejó el buen sabor de boca de las buenas historias...
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