martes, marzo 21, 2006

Kakushi-toride no san-akunin

O La fortaleza Escondida del...siempre imitado, nunca igualado...el señor...el master...Akira Kurosawa. Hey, anoche conocí otra de sus películas. De nuevo, el televisor se volvío pantalla de su genial blanco y negro. Esta vez, no fue por reflexiones como las que desata IKURU, no, esta vez las dos horas y cacho fueron para un general (Toshiro Mifune) que busca llevar a su princesa, única sobreviviente de su linaje, hasta la ciudad donde podrá estar segura. Dicen por ahí que en esta película se baso Lucas para hacer la guerra de las galaxias, yo no le ví gran conexión, más si consideramos que Lucas fue "discípulo" de Kurosawa, al igual que Coppola o Spilberg, y después le dedicamos un análisis a la imagen de la princesa Yuki si podríamos encontrar alguna relación con la princesa Leia. De igual manera, se podría aventurar una relación entre la pareja de C-3PO y R2-D2 y la que forman Tahei y Matakishi, quienes son los dos campesinos que junto con el general forman la escolta de la princesa. En fin, no es tan importante.
Siempre me sorprende la capacidad que como actor derrama Toshiro Mifune, nada que ver el General Rokurota Makabede de la Fortaleza escondida, con Kikuchiyo de los siete samurais o el samurai Sanjuro Kuwabatake de Yojimbo. La manera en que cambia su mirada, toda su actitud corporal.
Es verdad que, durante largo tiempo, Kurosawa y Mifune hicieron un dúo único en la historia del cine.
Qué mejor prueba que sentarse a disfrutar alguna de las películas que estos dos talentisimos lograron.
En la fortaleza escondida, hay varias escenas que me resultan memorables, acá van algunas:
1. El festival del fuego de Samana: al ritmo de las voces la gente danza alrededor de una fogata. El éxtasis de esa imagen siempre me ha impresionado. Recuerdo que disfrutaba mucho esa parte de los cuentos en la que el pueblo entero baila durante la noche de Walpurgis y esas cosas. En fin, es en este momento cuando la princesa ve de frente a la gente del pueblo, ya sabemos...durante el viaje, se le quito lo princesita y adquirió fuerza para gobernar.
2. Van por el camino, el general y la princesa, una chica que se les unió en el último pueblo y Tahei y Matakishi que empujan la carreta llena de leña. Los alcanzan unos soldados y les preguntan por ellos pero con una chica de menos y en lugar de carreta, caballos. Bueno la cosa es que los reconocen y mientras dos soldados atacan, otros dos salen a avisar al campamento o lo que sea. El general da con los dos y después monta un caballo y sale en persecución de los otros dos...ese momento cuando sentado sobre el caballo empuña la espada con cara de furia...me encanta. El duelo de lanzas que sigue a esa escena, también me encanta.
3. Tahei y Matakishi suben por una empinada cuesta de piedras que resbalan, esta escena es de lo más hilarante.
4. La princesa se encuentra oculta detrás de una cascada. Ahí habla con el general. Lo que me sorprende de esta escena son las actuaciones. En sí, me encanta el cine de Kurosawa y el cine japonés por el sabor del que las actuaciones van cargadas: la tradición del teatro kabuki, la expresividad del cuerpo. Al igual, la magnitud que el japonés le brinda a la voz , una razón más para inmiscuirse con las historias que el cine japonés cuenta.

Y bueno, podría seguir por más tiempo encontrándole detalles. Como toda película de Kurosawa, lo que más me gusta son los encuadres...el ojo que tenía el señor para colocar la cámara es siplemente, genial. Sus historias por algo han sido repetidas y repetidas, sus escenas rehechas desde películas que portan a Bruce Willis como estelar [Last man Standing(1996) copia descarada de Yojimbo (1961) ] hasta los geniales spaghetti westerns de Sergio Leone.

simple recomendación:
Vean a Kurosawa.


La fortaleza Escondida

1 comentarios:

El Defensor de las Causas Mamonas dijo...

Hace mucho que no veo algo de él, haré lo propio con Seven Samurai