Tengo en la punta de la lengua una música metálica que dispersa mis pensamientos.
Una garra de hierro en el corazón.
Yo, confieso, he matado al amor.
Soy el eco de todas mis vidas.
Soy su llanto y sus alegrías.
Hoy, decido, llega el tiempo de volver a construir.
Lo que perdí bajo las estrellas lo volveré a encontrar.
Lo que dejé al vaivén de las olas,
lo que juré no necesitar.
Con arenas del tiempo lo he de reinventar.
Hoy, elijo perdonarme por las palabras y el daño.
Sé que detrás de la cortina hay un sol que brilla,
que el cadáver es tierra de semillas.
Algún día, el metal que soy se dejará doblar
con un fuego de llama azul, en la espera
me forjaré espada de doble hoja.
Cuando tu mano me blanda, conquistarás la tierra.
Esa, es sólo una idea.
Escuchando: Sahara - Orphaned Land