miércoles, febrero 03, 2010

Iced Earth en México


Y aunque la imagen se ve medio fatal...habla por sí sola y declara que estuve ahí.

Y a pesar de lo horrible del lugar (bulldog),
el concierto estuvo rifado y ellos demostraron que son grandes.

lunes, febrero 01, 2010

Mi primera vez...en el ciclotón.

Esto quedará en el blog como un gran día memorable:

Ayer, en compañía de mi hermanita, Eric y Javier, me subí al ciclotón por primera vez.

7:30 am Salgo de casa y me digo, sí, claro que sí puedo llegar a división y churubusco en bici. Calles vacías, nada de tráfico.

8:06 am Llego a churubusco, encuentro a mi hermana, esperamos un poco y a pedalear.

Shalalalala, pedalear, pedalear, la roma, el ángel, reforma, la alameda, bellas artes, pedalear por el centro en la mañana, sin gente....es una experiencia maravillosa. Se acaba el centro....y empieza la parte ya no tan bonita del ciclotón...se pasa el palacio de los deportes....se entra a churubusco....los puentes...subida, subida, subida....ODIO esos puentes. Se van pasando las avenidas...muchos ciclistas...duelen las piernas...ya no quiero más... TENGO que dar la vuelta... finalmente...sé que se acerca....otro puente....maldita sea....pinches puentes....pedalear....ya no puedo más...mmm ciclista sexy...qué bueno que traigo el ipod y que puedo ir cantando Hallowed be thy name...puta madre a qué horas se acaba esta pinche mentada de madre ya no puedo más....aah la alberca olímpica...lo logré, di la vuelta APLAUSOS APLAUSOS.

Mi hermana me esperaba con su amiga, totalmente exhausta y pensando quién podría llevar mi bici hasta el metro, me senté para escuchar a mi hermana:

Hermana
bueno, vamos a comer al centro, ¿no?
Yo
¡¡¡¿Qué?!!!
Hermana
Sí, nos encontramos con Eric y Javier en Bellas Artes y vamos a comer.
Yo
Pero...ya no...es que...bueno, vamos.

Así es desprevenidos cibernautas...me aventé vuelta y media al ciclotón...y si no fuera por el persistente dolor en la parte trasera de mi cuerpo y en la espalda y en los brazos...no lo creería.

Y ya, sólo queda agregar que amo mi bici y que si más gente considerara transportarse en bici, esto sería una mejor ciudad.


P.D. Nunca había comido tanto en un bufet chino. :P
P.D. Pedalear 40 km es una de esas cosas que jamás pensé hacer y...lo hice. Viva yo.

viernes, enero 29, 2010

Primer concierto del año!!!!

Emocionadísima porque el martes iré al primer concierto del año:

Iced Earth


\m/

Y antes del martes hay puente y eso significa que el lunes haré nada, tal vez vaya al cine y así, sí me gustan los lunes.

El domingo lo pasaré sobre la bici...será mi primera vez en el ciclotón ese...a ver cómo se siente pedalear sobre Reforma.

El sábado hay como una especie de comida familiar y sólo para contradecirme...usaré vestido.

Y hoy viernes...no haré planes, que se hagan solos.

En otras cosas, parece que en unos meses puede pasar que acabe viviendo en la Roma. Sola. Sin rommie. Sola. Suena bien, aunque da un poco de miedo. Pero suena bien y eso sí, cuando viva sola sin rommie sola, lo primero que haré...será contratar internet, ok eso es obvio. Lo primero que haré será...¡¡adoptar un gatito!!

Quiero gatito. Quiero. Quiero. =^.^=

Hoy alguien twitteó este link con maravillosas imágenes de arquitectura islámica. Bellísimo.

En fin...todo esto para decir que el martes, a pesar de que me tocaron los estúpidos tamales, ¡¡¡molará muy cabrón!!! Hellyeah!

martes, enero 26, 2010

De esas preguntas...

El otro día, alguien me hizo una pregunta que me dejó pensando: ¿quién soy yo para andar opinando sobre quién puede o no puede tener hijos? No me chinguen, si apenas medio entiendo lo que es bueno o malo para mí, qué capacidad tengo para andar diciendo que una persona sí puede y otra no. Yo sólo sé que hay muchas parejas que no deberían tener un niño al que abandonan o destrozan. Yo sólo sé que tengo amigos a quienes sus padres les incapacitaron algunos sentidos básicos para la sobrevivencia, que muchos tenemos que sobrevivir a los errores de los padres... Que como dicen, ser padre es algo que se aprende y nadie, ni hombre, ni mujer, ni gay, ni lesbiana, nace sabiéndolo. Para tener hijos, primero, hay que ser buena persona.

Y en mi humilde opinión NO es buena persona el que discrimina, ni el que cree que por la simple razón de tener voz puede hablar sobre la vida de los demás como si la suya fuera la imagen misma de la normalidad.... me lleva, qué es eso de “la normalidad".

Por eso, cuando alguien me pregunta qué opino de la adopción de parejas gays, sólo puedo decir qué quién soy yo para juzgar a los demás y sólo tengo una respuesta: Yo prefiero niños en un hogar con dos personas (o una) que los quieran, que los alimenten, que los protejan y los eduquen a niños abandonados, viviendo en las calles, golpeados, vejados, drogados, olvidados, ignorados...

Prefiero a una buena persona queriendo a un niño que a alguien que, sintiéndose bien padre, le destruye la vida...

martes, enero 19, 2010

Algo tiene la montaña...

El domingo fue cumpleaños de mi muy amada hermana. Ella quiso festejarlo a su modo: subiendo el Ajusco. El plan fue dejarla subir sola, bueno con Eric y Tona, dejarla pensar que nadie respondía a su llamado cumpleañero y esperarla en la cima. La sorpresa fue un hit y mi hermana se veía de lo más feliz.

Bastante desmañanada llegué al pie del Ajusco con amigos y banda de mi hermana. Domingo, temprano, frío, etc... me llevaron a mirar a los desconocidos y pensar: ¿Pero quiénes son esta bola de pendejos? Es que así tan temprano y sin café produzco puro mal humor. Empezamos a subir por una ruta nueva, Javier de guía. Entrar en el bosque, descubrir el cielo azul azul y el helado viento en el rostro. Me acercaba a mi punto “ya no puedo más, hoy sí me voy a morir”. Todos y cada uno de los presentes me resultaban molestas resonancias en el piso. Entonces, la primer pausa, un trago al Gatorade y todo fue perfecto.

Como si al pie del Ajusco se fuera quedando el apático humor que puede caracterizarme, mis sentidos abrazaron el paisaje, el suelo, los olores...

Subíamos y en el horizonte aparecieron los tres volcanes, sobre la ciudad el aire se limpiaba. Izta, Popo y Nevado de Toluca cubiertos de blanco, sumergidos en el azul del cielo. Bajo nuestros pies la dureza de la roca y sobre los rostros, el canto del viento que a veces nos empujaba. Me hacía pensar en cómo sería perder el piso, que una ráfaga brutal te eleve y te redima. Al fondo las laderas del Ajusco y allá, aún fuera de la vista, la cima.

Fue una subida larga, el viento era intenso. E intensa fue la alegría de llegar a la cima, ver a la cosha y decirle FELICIDADES. She was happy.

La cima estaba deliciosa, un poco de nieve y a lo lejos, el aire más limpio que he visto sobre la ciudad... El WTC, que es mi referencia para ubicar casa, se delineaba pequeño y perfecto. Amo las perspectivas...en la mañana corrí sobre Insurgentes como una pequeña hormiga al lado de la imponente edificación y en la tarde, la señalé con el dedo como quien mira granos de arena.

Bajamos letamente porque Tona andaba un poco lesionado, disfrutamos la nieve, el viento y el sol. Y yo, dejé mi malacopez al lado de alguna roca. Ya se habrá derretido, ya la habrá cubierto la tierra...

La montaña me hace bien.
El bosque me recupera.


lunes, enero 18, 2010

Texto catártico e insoportable.

Estoy viendo fotos de Haití en The Big Picture y no lo soporto. No soporto estar acomodada en una silla de oficina escuchando progresivo y escribiendo en una mac en este mundo disfuncional.

No soporto los niños muertos y la gente luchando por agua.
Y no hay nada que pueda hacer.

Tal vez pueda depositar en alguna cuenta algo de dinero, decirle a alguien que lo hice y sentirme bien como si eso hiciera soportable el hecho de que NO SOPORTO las maneras de este mundo. Pero esa idea, no la soporto. Tampoco decir, de nuevo, que odio al mundo y saber desde el fondo de mi ser que no es al mundo, sino el tipo de persona que soy en ese mundo...saber que odiar implica ignorar de algún modo. Y (puta madre) yo no quiero ignorar que estoy aquí y soy humana, nacida en estas formas absurdas que dictan que el débil muere y que es fuerte el que sobrevive. ¿Fuertes? ¿Por ser “blancos”? ¿Por nacer en primer mundo? ¿Por tener un empleo? ¿En qué sentido fuertes?

No soporto ser una inútil, en toda la extensión de la palabra, cuando la realidad reclama. Sí, puedo escribir y opinar y volver a escribir y opinar con voz intensa, adquirir una postura y autonombrarme radical, anarquista, inconforme, etc. Pero eso, no lo soporto.

Viendo esos rostros a los que les ha pegado la desgracia de vivir en uno de los países más pobres del planeta, de ser tercer y último mundo, de vivir en un país sin infraestructura, ni servicios, ni edificaciones fuertes. Y ya ahí, les tiembla y de qué manera. Esta vez el terremoto no fue en Italia, porque esta vez la tierra se abrió bajo los pies de los que, en principio, no tenían más que la vida y esa, la pierden sobrecogida, conscientes, bajo los escombros de lo que fuera su hogar.

Y nada hay que se logre con estas palabras. Soy una inútil. Un desecho del capitalismo, una mentada de la clase media. Una aberración que sueña con cyborgs alienados al bit de un sistema pensado para hacer que palpite un mundo que no me pertenece.

Haití me pone triste, Haití me enfurece.

P.D. ¿Un terremoto? Sí, suceden. También México lo vivió.

Adjunto a la P.D. Ni siquiera voy a escribir que habría que ser imbécil para no conectar la frecuencia de los desastres naturales, las alteraciones climáticas a las que todas las ciudades del mundo se están viendo expuestas, etc, etc, con las OBVIAS consecuencias de la masacre ecológica que le hemos impuesto al planeta. Y claro que no voy a hacer énfasis en la clara conexión entre desastres naturales - capitalismo - desechos - falta de conciencia - pobreza extrema. No, de ningún modo me pondré a hacer las asociaciones, ni a hablar de lo mal que está el (puto) mundo.

jueves, enero 14, 2010

Avatar IV

01 Idea

Detenida, justo en la orilla.
El abismo arroja voces, la forma de un hombre.
Un rumor que alcanza las nubes.
Mi cuerpo,
que tiembla,
espera.

El sonido se eleva, crece el eco,
sudor, nace la imaginación.
El universo concreta la nota,
ese rumor.

Hay hombres que tienen voces.
Voces que hombres son.

A dónde huir cuando se arroja así la tormenta eléctrica de una voz.
Soy una partícula expuesta,
un átomo en división.

Esas horas, no son suficientes.

10 000 minutes in this fire,
are not enough.


Escuchando: 10, 000 Days - Tool

martes, enero 05, 2010

Y con ustedes: anécdotas del día de ueyes.

Con eso de los ueyes magos tengo dos anécdotas que colgar en el blog:

Anécdota 1

Era yo una tranquila y adorable niña, rodeada de armonía sólo desequilibrada por el hecho de tener una hermana. Sí, nos peleábamos, como todas las hermanas, ¿no? Es decir, no era nuestra culpa, ni nos golpeábamos tanto, ni llorábamos tan fuerte y seguro mis padres eran intolerantes. Supongo que sobornaron chido a los ueyes porque un seis de enero, mi hermana y yo, con toda nuestra infantil ilusión corrimos a buscar nuestros regalos, imaginando los útiles calcetines, la goma o los lápices para la escuela, la dotación de ropa blanca, sin aventurar siquiera el "y si ahora sí nos dejaron juguetes". Llegamos a la sala para toparnos de frente con: dos pares de guantes de box rojos.

¬¬

Cuando los padres bajaron con su pregunta: ¿Qué les trajeron los ueyes? No dijimos nada, los escondimos y tardamos un par de semanas en mostrar los guantes y la carta que "creativamente" habían dejado junto a los guantes. Escrito con recortes de periódico decía algo como: "Ya que les gusta pelear tanto..."

Anécdota 2

Cuenta mi padre que cada año cuando partían la rosca en la oficina le tocaba degollar muñeco. Todos los años, le caía la maldición de los tamales. Así que ese año, al llegar el día de ueyes, mi padre resignado tomó el cuchillo y se acercó a la rosca. Cuál no sería su sorpresa al sentir que el cuchillo se deslizaba tranquilamente hasta la charola e igual del otro lado, sin plástico de por medio, no había muñeco. La maldición de los tamales había sido rota.

Feliz, se alejó de la rosca para ver como, uno a uno, iban cayendo los desafortunados en el juego del muñeco de los tamales y atole para todos. Mi padre ya mordisqueba el pan de la rosca y se reía en silencio de los ueyes que en día de ueyes se veían maldecidos por el niño de plástico.

Terminó el ritual de a ver quién le corta la cabeza al chamaco. El director, en una inusitada y cursi muestra de compañerismo, y muy fuera de lugar, levantó la voz para soltar un: Bueno, este año, los que sacaron el mono (de la rosca (la de pan)) en lugar de traer tamales para todos van a recibir un bono de 500 pesos.

¬¬


P.D. Si hoy me regalaran unos guantes de box sería increíblemente feliz, ironías.

domingo, enero 03, 2010

00 Idea

Tengo en la punta de la lengua una música metálica que dispersa mis pensamientos.
Una garra de hierro en el corazón.
Yo, confieso, he matado al amor.

Soy el eco de todas mis vidas.
Soy su llanto y sus alegrías.
Hoy, decido, llega el tiempo de volver a construir.

Lo que perdí bajo las estrellas lo volveré a encontrar.
Lo que dejé al vaivén de las olas,
lo que juré no necesitar.
Con arenas del tiempo lo he de reinventar.

Hoy, elijo perdonarme por las palabras y el daño.
Sé que detrás de la cortina hay un sol que brilla,
que el cadáver es tierra de semillas.

Algún día, el metal que soy se dejará doblar
con un fuego de llama azul, en la espera
me forjaré espada de doble hoja.
Cuando tu mano me blanda, conquistarás la tierra.

Esa, es sólo una idea.

Escuchando: Sahara - Orphaned Land

martes, diciembre 29, 2009

Un jardín, el mío.

Me dejo rodear por mi propio universo. Esos nombres, esos lugares que he creado y que me han creado el transcurso de los años. Árboles de frutos inexistentes, formas fantásticas que mi infancia colocó en un jardín, el mío.

Mi jardín es hermoso, asemeja a los descritos en los cuentos persas que leía de niña, con esos manantiales que ocultan a una mujer desnuda que se baña; al centro hay un monte que recuerda al Olimpo, jamás he subido porque temo al Hades y quien cree en uno crea el otro.

A veces mi jardín se parece al Jardín Secreto, película que vi millones de veces. A veces es una mezcla de las islas de Simbad y el puesto de frutas de Cecilia, la de Los Bandidos de Río Frío. Sé que en él viven cuatro mosqueteros y en él, el Conde de Montecristo tiene su prisión. Detrás de esa torre se levanta el castillo de Drácula y se deslizan las calles de Maine; si caminas por alguna de ellas, cualquiera, puedes llegar a Dunwich o a Innsmouth y si te distraes puedes terminar en lo alto de ese campanario o en la cima de esas montañas, me ha pasado; no lo recomiendo. Detrás del pueblo cursa un río rodeado de sauces malditos, quien lo navega no sobrevive pues en los bosques de mi jardín aún vuela el Wendigo. Me ahuyenta, me alejo de eso que es salvaje y que es mío.

Me pierdo entonces en algún laberinto donde el minotauro es David Bowie. Regreso junto a la verja en espera de un día más amable en el que pueda habitarlo de nuevo y se llena de mariposas, pequeños caracoles se comen las plantas de mamá, aparece la hamaca azul y de nuevo, me armo un porro y me tiro a ver las estrellas. Eso es hace mucho tiempo, todavía hay ratones que caminan sobre las hojas secas, todavía imagino que soy una chimenea eterna y que permaneceré fumando mota en esa hamaca de aquella casa entre esos dos grandes árboles. Tal vez, de algún modo, así sea.
Algunas veces camino tranquila por los lados soleados del jardín, otras tomo cualquier camino y dejo rodar la bicicleta hasta donde quiera ir. Hay un océano, lo sé, está detrás de los pueblos. Casi no aparezco por allá, una mezcla de respeto y rutina me mantiene donde el jardín es suelo firme con plantas y altas ramas, insectos y camas de musgo. Hay gatos en el jardín, hay perros y caballos. A veces hay un dragón y una sirena en los estanques; menos en uno ya seco, en ése permanece Narciso desde el día lejano en que lo leí por primera vez. Perséfone lo reinventa en primavera y en las noches de verano, lo caminan los séquitos de Oberón y Titania, todos menos Puck; siempre ando en busca de Puck.

Pocos visitan mi jardín, pocos encuentran la entrada, los frutos y el manantial.
Mi jardín permanece. Y de algún modo vivirá para siempre, al menos, en palabras.

A veces me alejo de él y me pongo en el camino y leo sobre otros mundos y otros sueños, otras cabezas. Mas siempre vuelvo a sus senderos de tierra y sus cielos estrellados, a su música melancólica y sus noches llenas de ruidos inquietos. A su calma primordial, a su perfume de jardín que me nombra y me da forma.

lunes, diciembre 21, 2009

Sobre un velo que trasciende a muro y que desaparece.

Un día me cansé de interpretar con base en un subjetivismo dañado. Sé que el mundo es el que yo veo, el que huelo y entiendo. Pero sé, también, que lo que entiendo está más que construído por lo que he aprendido de ese mundo.

Me detuve un momento y me pregunté: ¿No hay acaso otra manera de percibir el mundo que la que me ha sido enseñada, la que le he arrancado a la vasta cultura mundial? ¿Puedo hacerme de parámetros propios?

Y entonces algo sucedió entre la realidad y mis ojos. Voy a usar una metáfora rústica:

Las ideas y los prejuicios que me he formado del mundo y de las personas tejen un velo que me impide observar lo que realmente es. Más allá de los nombres y los supuestos, hay corazones que laten dentro de cuerpos formados por materia construída por moléculas que se mueven eternamente en el vacío.

No dejaré más, me dije, que ese velo cubra lo que es real y trataré de observar antes de pensar. Y no convertiré cualquier pensamiento en palabra, porque ya ha sido dicho que las palabras crean y destruyen mundos. No quiero volver a destruir con mis palabras, no quiero reprocharme de nuevo por una oración que jamás debió haber sido dicha y por la que jamás podré pedir perdón. No me volverá a pasar.

Tal vez se deba al exceso de sustancias, no podría decir que no como tampoco puedo admitirlo. Pero cada vez estoy más convencida de ese muro que me separa de los segundos y aun cuando no puedo evitarlo todo el tiempo, cuando lo logro, casi siempre de forma desapercibida, me descubro disfrutando de la realidad con los olores netos y de las personas sin etiquetas en el cuerpo.

Esto debe continuar pero aún no sé cómo...

miércoles, diciembre 16, 2009

Ahora que con su navidad todo se pone rojo,

....pues la máquina tiene que estar en onda:


¿qué no?

lunes, diciembre 14, 2009

Querido Blog:

Estoy escribiendo acostada en mi cama. La cama del cuarto del lindo depa que comparto con Monca. Y escribo esto en Computroncita, mi notebook nueva. Y lo escribo mientras se copian mis carpetas de música de Computrón al disco duro de 1 tera que estoy estrenando justo hoy.

Tú, querido blog, has estado al tanto de los desniveles de mi vida desde hace ya casi 5 años. Dear cat, eso es un chingo de tiempo. Empezamos nuestra relación allá cuando era una universitaria, tú me leíste cuando no sabía qué pedo con mi vida, cuando me fui a trabajar a Apocalypto, cuando mi amiga abandonó este mundo, cuando me recluí en casa de mis papás en Guadalajara. Me leíste cuando volví sin saber ni qué pedo para vivir en el DF y comencé a compartir vida y casa con Monkis Mon. Sabías de cuando no tenía compu, de cuando trabajaba en el Parnaso, de cuando apenas sacaba la renta. Has leído de mis depresiones y siempre has sabido de mis deseos... Tú y yo, querido blog, somos la misma cosa.

En tiempos más recientes has leído de cómo me voy convirtiendo en "abulto", de que soy "responsable" y no olvido cuándo se paga la renta y el cable. Aunque siempre olvide comprar las cosas que llenan el refrigerador y eso me lleva al tema central de este post...compré un refrigerador....

Ya sé que son cosas y que somos nada...pero, la neta, la nada que soy se siente bien llena con las cositas que ahora adornan mi cuarto. Es que me ha costado un carajo, pero heme aquí...en mi depa con mi notebook y un cigarro, escuchando la música del refri y observando el Seagate de un tera que parpadea mientras respalda mis gigas de música....

Esta noche, las cositas me hacen feliz. De lo demás, antes de que preguntes, después hablamos.

sábado, diciembre 12, 2009

Es sábado y me agarran las confesiones.

Sé que he estado ocultándo, incluso de mí, lo que significó conocerte. Hoy, en un descuidado minuto, vi a uno de tus amigos. Él no me vió. Y lo agradezco. Fue intenso lo que sentí. Han pasado los meses y el haberte tenido un poco de tiempo en mi vida, aún es fuerte y sigue siendo algo que no entiendo por completo, es decir, ni por la mitad. Porque no pasa dos veces en la vida. Y la vida es la que me tiene aquí inmersa en mis circunstancias, descifrando cómo sobrevivir y como estar un día más sin dejarme hundir en la tristeza que mis propias circunstancias podrían imponerme.

En fin, sólo espero que tú, allá en tus circunstancias, estés viviendo más feliz que yo que he cambiado la luz de haberte tenido un poco de tiempo por la comodidad de vivir con un corazón que ha optado por, mejor, no sentir.